La gran dama del teatro, Nati Mistral, recibe el Premio Ciudad de Alcalá de las Artes y las Letras 2007. El pasado año fue Antonio Mingote el que recibió tal distinción. La Gala de entrega de Premios Ciudad de Alcalá, organizados por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y que aglutina varias disciplinas, tendrá lugar el próximo 9 de octubre, día festivo en la Ciudad Patrimonio, en el que se conmemora el bautismo de Miguel de Cervantes.
Su verdadero nombre es Natividad Macho Álvarez, nacida en el seno de una humilde familia madrileña el 13 de diciembre de 1928 y es una de las actrices más polifacéticas de la escena española, a la que ha dedicado 50 años de su vida, y una de las más conocidas en Iberoamérica, sobre todo en México y Argentina. Actriz, cantante y también bailaora, ha interpretado todos los géneros teatrales (tragedia, comedia, musical, pasando por la zarzuela y las variedades). Fue en Madrid en donde desarrolló todo su talento artístico gracias al impulso fundamental de su madre. Allí aprendió, como meritoria, arte dramático en el Teatro Español, dirigido entonces por don Cayetano Luca de Tena. También estudió canto y música en el Real Conservatorio y baile flamenco en la academia de Palita Padrós, donde tuvo como condiscípula a Margarita de Bulgaria.
Su vida artística la inició en el teatro, como figurante del Teatro Español, en repartos de obras clásicas como Fuenteovejuna, Don Gil de las Calzas Verdes, Antígona y otras, aunque su primera oportunidad fuera con la "shakespeariana" El sueño de una noche de verano. Poco tiempo después, tras ganar un concurso de canción radiofónico, se integró en la compañía de Manolo Caracol y Lola Flores y, formando pareja artística con Tony Leblanc, representó el espectáculo Vedettes Americaines. En 1946 debutó en el cine con María Fernanda la Jerezana y en 1947 realizaría su primer papel importante en Las inquietudes de Shanti Andía, película basada en la novela de Pío Baraja, que dirigió Arturo Ruiz Castillo, con Jorge Mistral de protagonista, con quien Nati no tiene parentesco alguno (es más, ambos llevaban un apellido prestado; en el caso de Nati lo había tomado de la escritora Gabriela Mistral -quien por cierto se llamaba Lucha Godoy-). Su filmografía de esta época se completa, entre otras, con Oro y marfil y La muralla feliz (1947), Currito de la Cruz (1949), Servicio en la mar, El tirano de Toledo y Cabaret (1951), Mi calle (1960) -en ese año contraería matrimonio, en el Santuario de Montserrat, con el industrial catalán Joaquín Vila, no teniendo descendencia- y la coproducción hispano-argentina Mi Buenos Aires querido (1962).
Sin embargo, a principios de la década de los 50, tuvo que salir fuera de España para que los directores se fijaran en ella. Con la compañía Los Vieneses marchó a Alemania, actuando como cantante, viviendo en Berlín durante cinco años y efectuando numerosas giras por el resto de Europa y toda Sudamérica. Fue el desaparecido Luis Escobar quien le proporcionó su primer gran éxito al contratarla en 1957 para la revista musical Te espero en Eslava, (éxito conjunto repetido en musicales posteriores como La Bella de Texas o La Perrichola). En 1962 sería requerida por José Tamayo para inaugurar su teatro, el Bellas Artes, donde marcó un hito teatral al interpretar a la "Mari Gaila" en Divinas palabras, de Valle-Inclán. Después se convirtió en empresaria (incluso en Buenos Aires fue socia de su propio teatro, el Avenida, junto al actor Alberto Closas) y promotora de sus posteriores espectáculos como La Perrichola, de Juan Ignacio Luca de Tena, Fortunata y Jacinta (1969), de Galdós, María Reyes, pieza costumbrista andaluza con canciones de Quintero, León y Quiroga, y La Bella de Texas, título que escondía realmente otro, el de La corte de Faraón, dado que la censura había prohibido esta opereta. Con el cambio de título, trasladando la acción al Oeste americano y trastocando los personajes, Nati seguía cantando aquello de: «¡Ay, ba, ay ba, ay Babilonio que mareas!».
Luego, en Madrid, Buenos Aires y México, protagonizó la primera versión de El hombre de la Mancha, junto a Sagi Vela, donde se lucía particularmente en los números Dulcinea y El sueño imposible. Regresó a España para estrenar la versión "unamuniana" de Medea (1970), en el Teatro Español, dirigida por González Vergel. Entre sus trabajos dramáticos más destacados en aquel momento figuran títulos como Anillos para una dama y Bodas de sangre, recompensados entonces con el Lazo de Isabel la Católica y el Premio de la Asociación de Críticos de Nueva York en 1970.
A finales de 1971 representó en México La zapatera prodigiosa, de García Lorca y posteriormente grabaría en Londres El amor brujo, de Manuel de Falla, con la Orquesta Sinfónica de la capital británica dirigida por Frübeck de Burgos. Representó dicha obra en Amsterdam, bajo la dirección musical de Jesús López Cobos, y con otro director en México y Estados Unidos. Fue la primera cantante española que actuó en la BBC de Londres.
En la abundante discografía de Nati Mistral, se destacan títulos como La violetera, Mimosa, Flor de té, Bajo los puentes de París, Rosa de Madrid, Frou... frou, Monísima, Mala entraña, El polichinela, Es mi hombre, Tus ojitos negros, Bajo el cielo de Madrid, Agua que no has de beber y ¡Ay, Cipriano!, casi todos cuplés de los años veinte y treinta. También Luna de España, Las castigadoras, Yo te quiero, vida mía, ¡Ay, ba, ay ba, ay ba!, Por si las moscas, El beso, El café de Chinitas, Sevillanas del siglo XVII, Las tres hojas, La linda tapada, Paisajes de Catamarca, Tata, Dios, Guitarra, dímelo tú, Envidia, La flor de la canela, Gracia, Granada, Amarraditos, Leonor de Aquitania, Yo vi llorar a Dios, Fina estampa, Río manso, Fantasía canaria, Mil noches, India, Amor a todas horas, El potro que tú montabas, Amor marinero, Cisne cuello negro, Luna tucumana, Esta noche la paso contigo, No soy de aquí, Bien se ve, El corralero y Zamba de mi esperanza. Tras permanecer alejada de los escenarios durante un tiempo, la actriz reapareció en 1983 con la obra Isabel, reina de corazones, de Ricardo López de Aranda, para después volver a participar en un nuevo montaje de Divinas palabras, con dirección de José Tamayo y en La Chunga (1987). En los años 90, Nati Mistral ofreció Canciones y poemas (serie de recitales, con acompañamiento de piano, mezcla de zarzuela, copla y canción folclórica hispanoamericana) y el espectáculo De ellos y por ellos (1994). Entre sus últimos éxitos destacan Los padres terribles (1995), La malquerida, La Celestina y La Dorotea (2001), Inés desabrochada (2004), La gracia que no quiso darme el cielo (2005), un collage dramatizado de diversos poemas de Miguel de Cervantes Saavedra seleccionados por Luis García Montero e interpretados por Nati Mistral en el papel de la poesía (este último espectáculo está basado, en su primera parte en fragmentos de El viaje del Parnaso, La Galatea, poemas sueltos dedicados a su cautiverio y a la Invencible, dos sonetos histórico-burlescos y el romance de Los celos; la segunda parte se dedica íntegramente a los versos incluidos dentro de El Quijote, ordenados en progresión dramática desde los más satíricos a los más líricos), La duda (2006) y Tras las huellas de Bette Davis (2007).
En Nati Mistral hay que admirar, aparte de su belleza, el acento dramático, el guiño sarcástico, la pirueta cómica en sus parlamentos entre canción y canción, su dominio del escenario, la belleza de su voz, pudiendo ser considerada la pionera de los grandes musicales en España. Todo ello propio de una actriz y cantante completísima y digna merecedora del Premio Nacional de Teatro en 1997 y de la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2007.